24 nov 2010
20 ago 2010
extra
Ya no queda mucha ficción incumplida, ya la realidad casi no puede ser ficcionalizada.
La vuelta al mundo en cero días, viaje al centro del cerebro, ventanas intercraneales, ojos metidos en túneles estomacales que proyectan su luz en pantallas planas.
Ya nadie ve, salvo que lo cacheteen para despabilarlo unos segundos antes de volver a entrar en trance.
Ya estas acostado eternamente dormido, sin guitarra, sin peluca, sin pastillas.
Ya nada da asco.
sopapo
.
El tiempo sigue pasando, las cosas siguen pasando, nos siguen pasando, siempre nuevas, siempre repetidas, y cambian las caras, las bocas, los sabores, el frenesí es el mismo, las voces son distintas, las palabras mutan. El miedo ilógico que obliga a un monitoreo constante de cosas sin mas sentido que no mirar lo simple que aterra por hermoso y nuevo.
Quedándose en lo que no esta y no estará nunca mas, en respuestas que caen en el agujero del conejo para nunca mas regresar. Y esa oscuridad del túnel que perturba el olor a té de menta que flota en lo cotidiano y real.
El oximorron de la oscuridad que encandila y no deja ver las velas para apagarla.
Pero tu boca es distinta a las de antes, tus pestañas enmarcando esos ojos que hablan palabras distintas a las salen de la voz, de las voces.
Los chicos no lloran. Los nenes no juegan. La inocencia no cotiza en ningún ámbito financiero.
La tuya si, la mía si.
(Quiero eso)
No quiero atormentadas voces que no paran de gritar.
Que se callen todos.
Disfrutemos del silencio que hay en el ruido de todos los días. Y ya. Realidad. Y ya.
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El tiempo sigue pasando, las cosas siguen pasando, nos siguen pasando, siempre nuevas, siempre repetidas, y cambian las caras, las bocas, los sabores, el frenesí es el mismo, las voces son distintas, las palabras mutan. El miedo ilógico que obliga a un monitoreo constante de cosas sin mas sentido que no mirar lo simple que aterra por hermoso y nuevo.
Quedándose en lo que no esta y no estará nunca mas, en respuestas que caen en el agujero del conejo para nunca mas regresar. Y esa oscuridad del túnel que perturba el olor a té de menta que flota en lo cotidiano y real.
El oximorron de la oscuridad que encandila y no deja ver las velas para apagarla.
Pero tu boca es distinta a las de antes, tus pestañas enmarcando esos ojos que hablan palabras distintas a las salen de la voz, de las voces.
Los chicos no lloran. Los nenes no juegan. La inocencia no cotiza en ningún ámbito financiero.
La tuya si, la mía si.
(Quiero eso)
No quiero atormentadas voces que no paran de gritar.
Que se callen todos.
Disfrutemos del silencio que hay en el ruido de todos los días. Y ya. Realidad. Y ya.
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31 may 2010
otra oportunidad.
y me levanto con el nudo de saber que es cierto, y me acuesto con el nudo de saber que es imposible,
poder decirte tantas cosas.
con el lenguaje de los que todavia caminamos esta tierra. por suerte acompañados.
por suerte a veces solos.
solos con nosotros, con nuestros recuerdos, con los baches de lo que nos olvidamos y tratamos de llenar con recuerdos inventados. que no sirven mas que para preocuparnos por cosas dibujadas y no sentir el cachetazo de lo que realmente pasa. que no estas. que no vas a estar nunca mas.
pero que un poco estas. si me tranquilizo y en vez de pensar, empiezo a sentir, ese abrazo que todavia me abriga.
poder decirte tantas cosas.
con el lenguaje de los que todavia caminamos esta tierra. por suerte acompañados.
por suerte a veces solos.
solos con nosotros, con nuestros recuerdos, con los baches de lo que nos olvidamos y tratamos de llenar con recuerdos inventados. que no sirven mas que para preocuparnos por cosas dibujadas y no sentir el cachetazo de lo que realmente pasa. que no estas. que no vas a estar nunca mas.
pero que un poco estas. si me tranquilizo y en vez de pensar, empiezo a sentir, ese abrazo que todavia me abriga.
23 mar 2010
30 ene 2010
regresivo
.
El abrigo gris aun estaba húmedo por la llovizna finita que desde hacia una hora atrás lo había abandonado en la mitad del paseo por el parque central. Yacía recién doblado sobre el respaldo de la silla de cuero marrón partido, los guantes sufrieron el cambio climático al aproximar sus manos al fuego del hogar en donde cada vez los leños eran más pequeños.
Todo se consumían lentamente, la humedad del abrigo, el frio de las manos, los leños, su tiempo.
Poco a poco se acercaba la hora final, la hora de la parálisis corporal eterna, los llantos de quienes lo querían, de sus hermanos, de la mujer que le seguía a la que actualmente lo acompañaba, de quien seguramente serian sus compañeros de trabajo en ese momento, la tristeza en los ojos del perro de turno, seguramente alguna raza de cara dramática y ojos caídos.
El agua ya hervía en la hornalla casi desnuda, esta vez decidió elegir el saquito de té de menta peperina, lo acostó prolijamente en su taza verde, y vertió el agua burbujeante hasta el tope; una cucharada al ras de azúcar bien blanca. Se dispuso a acomodarse junto a la ventana que daba al parque, y desde ese lugar mirando fijamente el nido fabricado en una rama flaca, ingirió muy lentamente la infusión, dejando que el reloj golpeara su nuca casi imperceptiblemente.
Y así poco a poco siguió vaciándose su vida de minutos, la cuenta regresiva pasando sin que pase nada, hasta llegar a un final inevitable, mientras dormía, tranquilo, cincuenta años después con la mano arrugada de su compañera sobre su mano arrugada.
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El abrigo gris aun estaba húmedo por la llovizna finita que desde hacia una hora atrás lo había abandonado en la mitad del paseo por el parque central. Yacía recién doblado sobre el respaldo de la silla de cuero marrón partido, los guantes sufrieron el cambio climático al aproximar sus manos al fuego del hogar en donde cada vez los leños eran más pequeños.
Todo se consumían lentamente, la humedad del abrigo, el frio de las manos, los leños, su tiempo.
Poco a poco se acercaba la hora final, la hora de la parálisis corporal eterna, los llantos de quienes lo querían, de sus hermanos, de la mujer que le seguía a la que actualmente lo acompañaba, de quien seguramente serian sus compañeros de trabajo en ese momento, la tristeza en los ojos del perro de turno, seguramente alguna raza de cara dramática y ojos caídos.
El agua ya hervía en la hornalla casi desnuda, esta vez decidió elegir el saquito de té de menta peperina, lo acostó prolijamente en su taza verde, y vertió el agua burbujeante hasta el tope; una cucharada al ras de azúcar bien blanca. Se dispuso a acomodarse junto a la ventana que daba al parque, y desde ese lugar mirando fijamente el nido fabricado en una rama flaca, ingirió muy lentamente la infusión, dejando que el reloj golpeara su nuca casi imperceptiblemente.
Y así poco a poco siguió vaciándose su vida de minutos, la cuenta regresiva pasando sin que pase nada, hasta llegar a un final inevitable, mientras dormía, tranquilo, cincuenta años después con la mano arrugada de su compañera sobre su mano arrugada.
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27 dic 2009
5 oct 2009
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22 ago 2009
perfume.

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Compra todos los días mandarinas en la esquina de la oficina en la que trabaja, las guarda cuidadosamente en su mochila, sin olvidar envolverlas previamente con el papel del diario que le regalan en el subte a la mañana cuando todavía no se termina de despabilar y va escuchando música, entre dormido, en su mundo de videoclip lento.
El perfume trata de escaparse por las costuras y los dientes del cierre metálico.
Pero pocas veces lo logra.
Ya entrada la tarde a la hora en que el cielo comienza a teñirse de colores anaranjados y rojizos, llegará a su casa, se dirigirá en su balcón de azaleas y jazmines recién nacidos, y pelara todas las mandarinas desparramando las cáscaras frescas a su alrededor.
Para sentarse en su sillón de mimbre y almohadón verde a sentir la mezcla de perfumes, durante la media hora que religiosamente le dedica.
Y aunque casi nadie conozca el ritual, casi todos aseguran que no la olvido.
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29 jul 2009
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Por probar nuevos caminos se perdió.
Decidió quedarse sentada.
Dejar de caminar, para no volver a no saber volver.
Se quedó sentada cuando logró llegar de nuevo al lugar de origen,
dejando que le crecieran raíces en los dedos de los pies,
Sin dar frutos,
porque no llegaba el sol, y la lluvia era escasa.
Decidió atarse al suelo de baldosas rojas. A no pisar el pasto descalza.
Decidió morir de pie,
Sin haber corrido más que esa vez en la que se perdió, encontrándose, pero no queriendo ver.
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25 jun 2009
.fragmentos.
(....)
La inauguración de la charla se presento torpe, y las frases se agolpaban tratando de acomodarse en los espacios, intentando despejar los huecos oscuros de los silencios,
poco a poco las voces se entrelazaron hasta calmarse y mostrarse cada vez con menos altibajos sonoros, tal cual eran, ya no inventadas.
(....)
21 jun 2009
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este invierno podría haber sido uno de los más crudos.sin dudas.
por cuestiones de transposición de fríos pasados, y nuevos.
por re-abrigarse con el mismo abrigo que te protegía en esos pasillos glaciares de horas hospitalarias e interminables,
por re-viajar en medios de transportes de vidrios que se empañan con los baldazos helados de la realidad a la que no querés salir.
por re-encontrarse desnudos de presencias irreemplazables.
empapados de ausencias.
por re-vivir.
este invierno podría haber sido uno de los mas crudos. sin dudas.
pero no:)
6 may 2009
19 abr 2009
filtros

Y somos hijos, padres, hermanos, amigos, compañeros, amantes , sobrinos, tíos , abuelos, ex –algo (rotulable o no), vendedores de buzones rojos, compradores de gatos por liebre, lectores, pacientes, criticados, críticos, victimas y victimarios, marionetas y domadores, vestidos y desnudos.
Somos cantantes sólo conocidos por duchas. Elvis Presley en medias, sin público y con micrófono de escoba.
Somos queridos, intolerados, intolerantes, tiernos y bestias, dulces y agrios, asesinos, golpeadores de almohadas que no denuncian.
Somos vulnerables, y superhéroes, delincuentes y juzgadores, soberanos y proletarios, puntos insignificantes, números sin nombres para algunos y universos enteros para otros.
Somos un sin fin de posibilidades en un mismo recipiente.
Somos una madeja de desconocidos chocándonos en lugares atestados de más desconocidos.
Somos según el cristal en que nos asomamos a ver que pasa.
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12 abr 2009
mar de gente.

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30 mar 2009
agua entre la córnea y la realidad.
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